Quadriga® 2012-2016  Ciencia - Conocimiento - Libertad www.laquadriga.com

Imprimir

La ocupación efectiva de la región patagónica por parte del gobierno argentino: la "Conquista del Desierto" y las exploraciones del perito Moreno (1879)

on . Posted in Contemporánea

Ratio:  / 1
MaloBueno 

 Argentina

A pesar de la exitosa campaña al desierto efectuada por Juan Manuel de Rosas en 1833, y de los arreglos de éste con los indios, los malones indígenas constituyeron un problema permanente durante todo el período rosista, el cual se potenció tras la caída del Restaurador de las Leyes en 1852. Una estimación señala que entre 1820 y 1870 los indios robaron 11 millones de cabezas de ganado, 2 millones de caballos y 2 millones de ovejas; asesinaron o capturaron a 50.000 personas, y robaron bienes por valor de 20 millones de pesos. Con su acción, los indios habían puesto límites al uso de las tierras y a la colonización. Desde el punto de vista económico, el dominio que los indios tenían del sur de la provincia de Buenos Aires, la actual provincia de La Pampa y el sur de Mendoza implicaba una forma primitiva de producción, cuyo superávit era enviado a Chile. (1) Un autor ha considerado que el mencionado dominio constituía un verdadero estado-tapón indígena (preponderantemente araucano) en la Patagonia, organizado y mantenido desde Chile, con el fin de entorpecer la colonización argentina en el sur. (2) Además del problema de los malones indios, la necesidad de asegurar la presencia argentina en esas tierras para poder negociar con Chile desde una posición fuerte y el deseo de incorporar dicha región como área productora de ovinos para la creciente demanda lanar por parte de Gran Bretaña fueron factores que decidieron que se emprendiera la ocupación de la Patagonia.

expedicion al desierto 02

Adolfo Alsina, el primer ministro de guerra del presidente Avellaneda, comenzó el avance de la frontera con el indio con un plan que consistía en la construcción de una línea de fortines unidos entre sí por una zanja. La línea de fronteras se ubicó en Carhué, Trenque Lauquen, Puán, Guaminí e Italó, con lo cual quedaron incorporadas al dominio nacional 2.000 leguas de tierras. (3) No obstante, la lucha contra el indio debió sortear serios inconvenientes entre los cuales no eran menores el derivado de las luchas por el poder en Buenos Aires y el de los intereses de quienes no les convenía que las cosas cambiaran. Alsina dejó un testimonio ilustrativo de los factores que conspiraban contra la realización de la empresa en su Memoria especial sobre la nueva línea de fronteras, donde se lamentaba que mucho tiempo antes de emprenderse la expedición, el cacique Namuncurá sabía todo lo concerniente a ella. El ministro afirmaba en el mencionado documento que: "los mensajes del gobierno pidiendo fondos para la ocupación definitiva del desierto habían sido leídos en la tolda del Soberano de la Pampa". (4) Dichos manejos subterráneos habían provocado un levantamiento general de indios en la época del ministro Alsina iniciado por la tribu de Catriel, seguida por los ranqueles de Baigorria, el pueblo de Namuncurá -con refuerzos provenientes de Chile-, más el cacique Pincén. Alsina logró frente a ellos la importante victoria de Paragüil, en marzo de 1876, lo cual le permitió avanzar muchas leguas la línea fronteriza y construir los fortines unidos por la zanja. (5)
A la muerte de Alsina, ocurrida en diciembre de 1877, su sucesor Julio Argentino Roca decidió emprender una campaña más agresiva. En el mensaje que dirigió al país en 1879, el ministro explicó claramente las razones de ésta:
El viejo sistema de las ocupaciones sucesivas legado por la conquista, obligándonos a diseminar las fuerzas nacionales en una extensión dilatadísima y abierta a todas las incursiones del salvaje, ha demostrado ser impotente para garantir la vida y la fortuna de los habitantes fronterizos continuamente amenazados. Es necesario abandonarlo de una vez e ir directamente a buscar al indio a su guarida, para someterlo o expulsarlo, oponiéndole en seguida, no una zanja abierta en la tierra por la mano del hombre, sino la grande e insuperable barrera del Río Negro profundo y navegable en toda su extensión, desde el Océano hasta los Andes. (6)
La estrategia de Roca consistía en una prolongada serie de ataques cortos por pequeñas fuerzas de gran movilidad, que llevarían la guerra al corazón del territorio indio y privarían a sus dueños de su medio de subsistencia -el ganado robado-. Las fuerzas de frontera, durante largo tiempo descuidadas, estaban ahora mejor equipadas: los fusiles Remington y las municiones eran provistos en cantidad suficiente. La estrategia de Roca recibió además el apoyo de dos factores importantes, el telégrafo y el ferrocarril. Hacia la década de 1870, el gobierno de la provincia de Buenos Aires venía presionando al Ferrocarril del Sur a llevar sus líneas hacia adelante, en dirección a la frontera india, de tal manera que éste sirviera para el transporte de tropas. En definitiva, a fines de 1878, el ejército estaba en condiciones de llevar a cabo la "conquista del desierto". (7)
De gran importancia, como base de la campaña del año siguiente, fueron los raids punitivos llevados a cabo durante todo el año de 1878, luego de la llegada de Roca al ministerio de guerra. En enero se realizó un ataque contra los pampas de las Salinas Grandes, en octubre el teniente coronel Lorenzo Vintter llevó a cabo una embestida contra Catriel, en noviembre Conrado Villegas logró la captura de Pincén y sus lugartenientes. A fines de este mes, una nueva incursión a las Salinas Grandes, conducida por Nicolás Levalle, y algunas otras realizadas durante el mes siguiente permitieron, además del debilitamiento general del indio con la captura de sus miembros y la recuperación de ganado, el reconocimiento del terreno inexplorado, lo cual sería extremadamente útil para la campaña del año siguiente. (8)
El plan de Roca consistió en una expedición de cinco divisiones que partiendo de distintos puntos debían convergir en el sur, realizando un gran movimiento de pinzas. Las cinco divisiones tuvieron los siguientes objetivos: la primera, dirigida por Roca, debía alcanzar la isla de Choele-Choel en el río Negro; la segunda división, al mando de Nicolás Levalle, debía marchar de Carhué a Chadi Levu y el río Colorado. La tercera división, dirigida por Eduardo Racedo, desde el sur de Córdoba debía recorrer el área de los ranqueles. La cuarta división, bajo el coronel Napoleón Uriburu debía partir de San Rafael, Mendoza, y recorrer toda la zona cordillerana hasta Chos Malal en Neuquén. La quinta división, comandada por Hilario Lagos debía esperar órdenes en Trenque Lauquen, las que le encomendaron dirigirse a Tobay y realizar conexiones con otras divisiones. (9) El plan concebido por Roca funcionó a la perfección. A fines de mayo, la primera división alcanzaba Choele-Choel y luego se producía el encuentro con la cuarta división. En total la expedición había demandado dos meses y veinte días. Roca regresó a Buenos Aires en julio, luego de dejar pequeños destacamentos a lo largo de la frontera. (10)
Las siguientes cifras, aportadas por Roberto Cortés Conde, ofrecen una idea relativa del incremento en la disponibilidad de tierras que implicó la Conquista del Desierto para las provincias de Mendoza, San Juan, Córdoba, Buenos Aires y Santa Fe:

  TABLA 1  

EXPANSION TERRITORIAL DE LAS PROVINCIAS PAMPEANAS ARGENTINAS
(1855-1890)

(en kilómetros cuadrados)  

Provincia

1855

 1867 

1876

 1890

Buenos Aires

88.667

116.667

236.628

311.196

Santa Fe

55.000

57.000 

82.585

131.582

Entre Ríos

77.079

77.079

77.079

75.137

Córdoba

150.000v

150.000

150.000

174.768

La Pampa

-------

-------

-------

149.919

Total zona pampeana

339.846

400.746

546.292

837.902 

Fuente: Los datos para Buenos Aires en 1779, 1855, 1859 y 1879 son del Censo General de la Provincia de Buenos Aires, octubre de 1881, Buenos Aires, El Diario, 1883, p. 124. Los datos para Santa Fe, 1853, 1867 y 1876 son de Miguel Angel Cárcano. Para Entre Ríos en 1876 es la estimación de Burmeister, en Lorenzo Dagnino Pastore, Mi galaxia, mi país, Buenos Aires, s./f., VI, pp. 2-14. Para Córdoba, 1860-64, de V. Martin de Moussy, Description Géographique et Statistique de la Conféderation Argentine, París, 1860-64, 3 tomos y un Atlas. Los datos para 1890 son de F. Latzina, Géographie de la République Argentine, Buenos Aires, Lajouane, 1890. (11)

En síntesis, el saldo de la campaña de Roca fue de 15.000 indios tomados prisioneros, 1.313 muertos y 15.000 leguas cuadradas incorporadas al territorio argentino. No obstante, el problema no estaba completamente resuelto. Entre 1881 y 1883 debieron ser organizadas nuevas operaciones contra los indios para estabilizar la frontera sur.
Por otra parte, el presidente Avellaneda había continuado la política de ocupación y colonización de la región patagónica que había caracterizado las gestiones de Mitre y Sarmiento. En 1875 el gobierno de Chile protestó contra una ley del gobierno argentino que autorizaba la comunicación entre Buenos Aires y las costas patagónicas. En una misiva a Sarmiento, de junio de 1877, Avellaneda expuso la conducta del gobierno argentino respecto de Chile: "Chile no es la Prusia. No es el león, y nosotros no somos los corderos (...)". Pero como en el caso de su precedesor, Avellaneda tampoco deseaba la guerra con Chile, que, en sus palabras: "nos llevaría a esa proeza tan tentadora de tener en Punta Arenas, otra Antofagasta, es decir, a gastar cien mil duros diarios, custodiando sus ejércitos y escuadras un presidio o un puerto sin agua (...)". (12) Como sus predecesores en la Casa Rosada, y en oposición a los partidarios del enfrentamiento bélico con el gobierno de Santiago -casos de Félix Frías o Carlos Tejedor-, el presidente Avellaneda confiaba más en el crecimiento económico o la ocupación efectiva del área en disputa por parte de la Argentina que en la guerra, como armas válidas para ganar la pulseada a Chile.
Junto con la Campaña del Desierto emprendida por Roca, cabe mencionar también durante la gestión de Nicolás Avellaneda las actividades de exploración del hombre de ciencia Francisco P. Moreno. Este fue comisionado en 1879 para explorar nuevamente la Patagonia -lo había realizado durante el primer año de gestión de Sarmiento- con el objetivo de examinar las riquezas de la región y entrever la posibilidad de incorporar a los indígenas que la ocupaban a la vida civilizada. De acuerdo con Alberto Palcos,
Moreno influye en la modificación de las ideas de las generaciones precedentes sobre la Patagonia. Conocían las descripciones de Fitz Roy y les impresionaba el criterio de tierra maldita que Darwin le aplicó, debido a que no se internaron lo suficiente como para formarse de ella un concepto global. (...) Cuando Moreno y otros exploradores penetran en sus zonas fértiles y se extasian en presencia de sus paradisíacas bellezas, la Argentina toma posesión efectiva de esa inmensa y abandonada heredad. Pasa entonces el peligro de un golpe europeo. Y el de los anexionistas chilenos será conjurado (...). (13)
El dominio del Estado argentino sobre los territorios adquiridos en virtud de la campaña de Roca fue completado durante la presidencia de éste con el envío de nuevas expediciones, el establecimiento de destacamentos militares en puntos estratégicos, el fomento de las comunicaciones costeras y una legislación que organizó el nuevo territorio en distintas jurisdicciones.

NOTAS

Enrique Barba, "Estudio preliminar", en Estanislao S. Zeballos, La Conquista de 15.000 leguas, Buenos Aires, Hachette, 1958; H.S. Ferns, Britain and Argentina in the Nineteenth Century, London, Oxford University Press, 1960, p. 387, fuentes citadas en G.V. Rauch, op. cit., pp. 81 y 83.

Oscar Alende, Marcha al Sur, Buenos Aires, Plus Ultra, 1967, cit. en A.H. Rizzo Romano, op. cit., p. 100. El último señala que, como lo han demostrado casi todos los que se ocuparon del tema, desde Villarino y el perito Moreno, pasando por el mismo Roca, Olascoaga y Alende, el llamado "camino de los chilenos" o "de las rastrilladas", que todavía hoy la tradición oral ubica a partir de Olavarría, de donde se dirige al oeste directamente hasta Guaminí, luego a Carhué, Salinas Grandes, Choele-Choel, pasos del Limay y el Neuquén, y desde allí a Chile por los boquetes cordilleranos, fue un verdadero "camino del robo, trazado por el paso de centenares de miles de vacas arrebatadas por los indios, de las pampas argentinas, que después de una serie de operaciones de trueque iban a engordar en alfalfares de grandes hacendados chilenos", según palabras del mismo Moreno, transcriptas por Alende. Todo esto era tolerado, e incluso facilitado, por las autoridades de Chile que se beneficiaban con ese comercio inmoral. Ver Ezequiel Pereyra, Tercera epopeya nacional, Buenos Aires, Metrópolis, 1937, cit. en A.H. Rizzo Romano, op. cit., p. 100.

E. Gallo y R. Cortés Conde, op. cit., p. 43.

Vicente F. López, Historia de la República Argentina, Buenos Aires, Sopena, 1960, tomo VI, p. 697.

Ibid., pp. 697-698.

José Arce, Roca, 1843-1914. Su vida. Su obra, Buenos Aires, 1960, pp. 51-64, cit. en E. Gallo y R. Cortés Conde, op. cit., p. 44.

Colin Lewis, "Consolidación de la frontera argentina a fines de la década del 70: Los Indios, Roca y los Ferrocarriles", en Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo (ed.), La Argentina del Ochenta al Centenario, Buenos Aires, Sudamericana, 1980, pp. 483-486, cit. en G.V. Rauch, op. cit., pp. 95-96.

G.V. Rauch, op. cit., pp. 95-99.

A. Hasbrouck, op. cit., p. 215, cit. en ibid., pp. 99-100.

Ibid., pp. 101-102.

Fuentes citadas en Roberto Cortés Conde, El Progreso Argentino 1880-1914, Buenos Aires, Sudamericana, 1979, p. 56. El cuadro también está reproducido en G.V. Rauch, op. cit., p. 110.

Alberto Palcos, Sarmiento. La vida. La obra. Las ideas. El genio, Buenos Aires, Emecé, 1962, pp. 228-229.

Ibid., pp. 227-228.

Opina y recomienda

Share on Myspace

Artículos relacionados

Geografía de Costa Rica